No es el "entorno", ni el "medio" lo que da sentido y valor a nuestro peregrinar. Quizá tengamos la "tentación" de los momentos y de los lugares "ideales" para sentirnos mejor y recibir no sé qué certificado de "seguridad" y de acierto. Pues no parece que sea así. Lo importante no son los "lugares" (a veces harto accidentales) sino la VIDA MISMA que bulle y se dilata aún donde menos se la quiere.
No es deseable la hostilidad de nada ni de nadie, pero es necesario seguir adelante, a veces entre esas dificultades que no preveíamos o con desilusiones en nuestro equipaje. Pueden ser de diverso grado, a veces intolerables. Pero podemos hacer el santo "juego" de preguntarnos hasta dónde nos benefician, en nuestra vida espiritual, claro, y hasta dónde somos capaces de mantenernos en nuestro camino, sin apartarnos de la huella, a pesar de todo ello. Que, cada uno, ha de "morir en su ley."
¡Coraje, pues, confianza y adelante!
Alberto E. Justo
“¿Habré sabido expresar suficientemente que Dios no quiere el sufrimiento y que Él no se impone con voluntad amenazadora, sino que ama a todos los seres humanos sin excepción?”. Hermano Roger.
viernes, 21 de mayo de 2010
sábado, 1 de mayo de 2010
viernes, 23 de abril de 2010
ILUMINACIÓN
Todos aquellos que están hambrientos de interioridad pueden de esta manera recibir una mano anónima que descubren independientemente del lugar donde se encuentren. El tiempo y el espacio no podrían intervenir. El hombre iluminado se mantiene en un vacío supramental que le permite asistir como espectador al desarrollo de su propia existencia. Privado de deseos y de proyectos, se sitúa más allá del sufrimiento, de las dispersiones y del fraccionamiento; la muerte misma es sobrepasada, con todas las angustias que la acompañan.
Marie-Madeleine Davy
sábado, 19 de diciembre de 2009
domingo, 25 de octubre de 2009
¿El "culto" norte? Matanza de delfines.
martes, 22 de septiembre de 2009
NO-VIOLENCIA
domingo, 30 de agosto de 2009
"NO TEMAS"

" Sabemos que en nuestros días abunda el resentimiento y la envidia, cuanto falta la misericordia y se echa de menos la compasión. Y esto en los ambientes donde la magnanimidad y la pureza debieran brillar hasta en los gestos más pequeños. No ha de importar constatación tan dolorosa, sino animarnos a confiar , cada vez más, en la Presencia inefable de Dios." más...
Alberto E. Justo
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